Candelario Lamboy: A Puerto Rican pioneer who helped build and defend Philadelphia’s Boricua community.
His career spans from founding the newspaper “La Actualidad” and serving as president of “El Concilio” to revitalizing “El Centro de Oro”, work that laid the foundation for the Puerto Rican population and Latino businesses in Philadelphia.
By: Némesis Mora

STEPHEN KNIGHT
Candelario Lamboy arrived in Philadelphia in the 1950s at the age of 14 with his mother and five siblings from the rural town of San Germán, Puerto Rico. With a father who was both a farmer and a businessman, it didn’t take Lamboy long to recognize the needs of his community and the lack of representation in nearly all professional fields in the city.
The 1960s marked a turning point for Lamboy. As Philadelphia’s Puerto Rican population began to grow, he encountered a city that offered little space for Latino presence or leadership. There were no Latino doctors, police officers, teachers, or business owners. Even finding Puerto Rican or Latin American food was nearly impossible.
Faced with exclusion, Lamboy adapted easily to American culture, using that flexibility as a strategy. From within the system, he began pursuing economic, political, and community-based solutions for Puerto Ricans and other Latinos in Philadelphia.
“When I came here, I found myself in a new world. It was a very complicated world,” Lamboy said. “The police were very aggressive towards us, and the agencies didn’t serve you because they didn’t understand you or know you. It wasn’t easy. We had to establish, let’s say, a town within a town.”
A life of community building
The first step Lamboy took to build a path for his fellow Puerto Ricans and Latinos was to run for senator in 1968.
For him, it was crucial to drive change from the political arena in order to exert pressure and achieve tangible results. Although he was not elected, he learned to “make politicians work for the community instead of us obeying them.” It was quite an act of rebellion at the time.
“I demanded what was needed from the politicians. That’s how I was able to achieve many things,” Lamboy added.
The 1960s and 1970s were pivotal decades for the Puerto Rican community in Philadelphia. In just 10 years, the community grew from 20,000 to 50,000. Today, the Puerto Rican population is close to 140,000 residents, making it the second-largest Puerto Rican community in the U.S. after New York City.

Lamboy, now 86, has continued his community advocacy across multiple fronts: as a businessman, leader of community-based organizations, and pioneer in Spanish-language media.
In the mid-1970s, he broke ground as a business owner with Lamboy Furniture Inc., considered by many to be one of the oldest Hispanic businesses in “El Centro de Oro” (the Golden Block).
For many area residents, their first furniture purchases were made there. Even though the store closed in 2000, it is still remembered fondly.
“I bought my first living room set there in the early ’70s,” reads one comment in a nostalgic Facebook group post about the store.
In the 1980s, Lamboy stood out as president of the Council of Spanish Speaking Organizations, also known as “El Concilio”, the oldest Latino organization in Philadelphia. He served there for five years, acting as a leader and voice for the Puerto Rican and Latino communities in the city.
“El Concilio has been a basic building block in the foundation of the Hispanic community in every way and form, from policy-making and advocacy with local government, community agencies, educational institutions, and with the private sector,” Lamboy said during El Concilio’s 25th anniversary in 1988.
Lamboy is also widely recognized as a pioneer in Latino media. Confronted with the lack of Spanish-language media in Philadelphia, he founded the Spanish-language newspaper “La Actualidad” in North Philadelphia. According to an opinion column written by Al Día News CEO Hernán Guaracao, the newspaper was produced from a two-story house with a basement on the corner of 5th and Ruscomb Streets. “La Actualidad” kept the community informed for 12 years.
By mid-1983, Lamboy took the reins of the Puerto Rican Week Festival, determined to preserve traditions in a city with a growing Puerto Rican population. He also became the first president of the Spanish Merchants Association, an organization he helped found to enable Spanish-speaking business owners to overcome language barriers and participate in the city’s economic mainstream.
He went on to spearhead a committee to integrate Latinos into the Police Department and took part in the urban and commercial renewal project to revitalize “El Centro de Oro”, helping attract new stores and install a lighting system to improve residents’ safety.
“That was phenomenal. We made ‘El Centro de Oro’ look like new,” Lamboy recalled.
The future lies in unity
For Lamboy, the future of the Puerto Rican and Latino population depends on unity and collaboration.

PHOTO: STEPHEN KNIGHT
Drawing on more than five decades of experience in community organizing, politics, and business, Lamboy advocates for greater community participation in government decisions, ensuring that public budgets respond to community needs rather than political interests.

Candelario Lamboy: un pionero puertorriqueño que ayudó a construir y defender la comunidad boricua de Filadelfia.
Su trayectoria abarca desde la fundación del periódico La Actualidad y su presidencia en El Concilio hasta la revitalización de El Centro de Oro, un trabajo que sentó las bases para la población puertorriqueña y los negocios latinos en Filadelfia.
Por: Némesis Mora

FOTO: STEPHEN KNIGHT
Candelario Lamboy llegó a Filadelfia en la década de 1950, a los 14 años, junto a su madre y cinco hermanos, procedentes del pueblo rural de San Germán, Puerto Rico. Hijo de un padre agricultor y comerciante, Lamboy no tardó en reconocer las necesidades de su comunidad y la falta de representación en casi todos los campos profesionales de la ciudad.
La década de 1960 marcó un punto de inflexión para Lamboy. A medida que la población puertorriqueña de Filadelfia comenzaba a crecer, se encontró con una ciudad que ofrecía poco espacio para la presencia o el liderazgo latino. No había médicos, policías, maestros ni dueños de negocios latinos. Incluso encontrar comida puertorriqueña o latinoamericana era casi imposible.
Ante la exclusión, Lamboy se adaptó con facilidad a la cultura estadounidense, utilizando esa flexibilidad como una estrategia. Desde dentro del sistema, comenzó a impulsar soluciones económicas, políticas y comunitarias para los puertorriqueños y otros latinos en Filadelfia.
“Cuando llegué aquí, me encontré en un mundo nuevo. Era un mundo muy complicado”, recordó Lamboy. “La policía era muy agresiva con nosotros y las agencias no te atendían porque no te entendían ni te conocían. No fue fácil. Tuvimos que establecer, digamos, un pueblo dentro de otro pueblo”.
Una vida dedicada a la organización comunitaria
El primer paso que dio Lamboy para abrir camino a los puertorriqueños y latinos fue postularse al Senado en 1968.
Para él, era fundamental impulsar cambios desde la arena política para ejercer presión y lograr resultados concretos. Aunque no resultó electo, aprendió a “hacer que los políticos trabajaran para la comunidad en lugar de que nosotros obedeciéramos”. Un acto de rebeldía para la época.
“Yo exigía lo que hacía falta a los políticos. Así fue como pude lograr muchas cosas”, añadió Lamboy.
Las décadas de 1960 y 1970 fueron cruciales para la comunidad puertorriqueña en Filadelfia. En solo 10 años, la población creció de 20,000 a 50,000 personas. Hoy, la población puertorriqueña ronda los 140,000 residentes, convirtiéndose en la segunda comunidad puertorriqueña más grande de Estados Unidos, después de Nueva York.

Lamboy, ahora de 86 años, ha continuado su labor comunitaria desde múltiples frentes: como empresario, líder de organizaciones comunitarias y pionero en los medios de comunicación en español.
A mediados de la década de 1970, incursionó como empresario con Lamboy Furniture Inc., considerada por muchos como uno de los negocios hispanos más antiguos de El Centro de Oro.
Para muchos residentes del área, fue allí donde compraron sus primeros muebles. Aunque la tienda cerró en el año 2000, aún es recordada con cariño.
“Compré mi primer juego de sala allí a principios de los años setenta”, lee un comentario en una publicación nostálgica de un grupo de Facebook sobre el negocio.
En la década de 1980, Lamboy se destacó como presidente del Consejo de Organizaciones de Habla Hispana, también conocido como El Concilio, la organización latina más antigua de Filadelfia. Ocupó el cargo durante cinco años, fungiendo como líder y voz de las comunidades puertorriqueña y latina de la ciudad.
“El Concilio ha sido un pilar fundamental en la base de la comunidad hispana en todos los sentidos, desde la formulación de políticas públicas y la defensa ante el gobierno local, hasta el trabajo con agencias comunitarias, instituciones educativas y el sector privado”, expresó Lamboy durante el 25 aniversario de El Concilio en 1988.
Lamboy también es ampliamente reconocido como un pionero de los medios latinos. Ante la ausencia de medios en español en Filadelfia, fundó el periódico La Actualidad en el norte de la ciudad. Según una columna de opinión escrita por el director ejecutivo de Al Día News, Hernán Guaracao, el periódico se producía desde una casa de dos pisos con sótano en la esquina de las calles 5 y Ruscomb. La Actualidad mantuvo informada a la comunidad durante 12 años.
Para mediados de 1983, Lamboy asumió la dirección del Festival de la Semana Puertorriqueña con el objetivo de preservar las tradiciones en una ciudad con una población puertorriqueña en constante crecimiento. También fue el primer presidente de la Asociación de Comerciantes Hispanos, organización que ayudó a fundar para que empresarios hispanohablantes pudieran superar las barreras del idioma e integrarse a la economía de la ciudad.
Posteriormente, lideró un comité para integrar a latinos al Departamento de Policía y participó en el proyecto de renovación urbana y comercial para revitalizar El Centro de Oro, atrayendo nuevos comercios e instalando un sistema de iluminación para mejorar la seguridad de los residentes.
“Eso fue fenomenal. Hicimos que El Centro de Oro pareciera nuevo”, recordó Lamboy.
El futuro está en la unión
Para Lamboy, el futuro de la población puertorriqueña y latina depende de la unión y la colaboración.
Con más de cinco décadas de experiencia en organización comunitaria, política y negocios, Lamboy aboga por una mayor participación comunitaria en las decisiones gubernamentales, asegurando que los presupuestos públicos respondan a las necesidades de la comunidad y no a intereses políticos.

